La creación te alaba
Todos ensalzan tu nombre.
Con su melodioso trino
el ave junto al camino
y en los templos lo hace el hombre.
Arroyuelos con murmullos
te alaban con devoción
al mostrar su adoración
en armónicos arrullos.
Todo el universo es tuyo
y te ofrece su esplendor,
el sol te brinda el calor
y el jardín te da el capullo.
El mar te rinde obediencia.
Con su alfombra cristalina
ante tu poder se inclina
con solemne reverencia.
Y en el firmamento umbroso
también brillan las estrellas,
mostrando claras tus huellas,
oh Dios todopoderoso.
Por tu voz proliferan
galaxias, que en moviendo
con majestuoso portento
te enaltecen y veneran.
Te exaltan agradecidos:
halcones en las alturas,
gaviotas en las llanuras,
golondrinas en sus nidos.
Los peces en la cascada
y las diferentes flores
se visten de mil colores
bajo tu tierna mirada.
Señor, sin ti todo es nada;
contigo la nada es todo.
Tu poder crea en el lodo
el lirio de la cañada.
Junto a espinas aún hay rosas
sostenidas por tu mano.
Haces seda de un gusano,
de orugas las mariposas.
Además de creador
de quien depende la vida,
a la humanidad perdida
redimiste por amor.
Todo el orbe en derredor
te alaba por tu grandeza,
y al inclinar mi cabeza
también te alabo Señor.
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